Hábitos cotidianos para una rutina más activa
Añadir movimiento a nuestros días no requiere equipos especiales ni horas extenuantes. Consiste en aprovechar nuestro entorno y nuestras actividades habituales para mantener la comodidad corporal.
Movimiento en el hogar
Estar en casa, especialmente en modalidades de teletrabajo o durante los fines de semana de lluvia en el sur de Chile, puede llevarnos al sedentarismo. Sin embargo, tareas simples como organizar un espacio, regar las plantas del balcón o hacer estiramientos ligeros por la mañana, son excelentes formas de despertar el cuerpo.
Estos pequeños estímulos favorecen la circulación y previenen la sensación de rigidez que acompaña a las posturas estáticas prolongadas.
Desplazamientos activos
En ciudades como Santiago, Concepción o La Serena, el transporte público es fundamental. Podemos aprovechar estos trayectos bajándonos una parada antes en la micro o eligiendo las escaleras normales en las estaciones de Metro cuando la energía lo permita.
Una caminata suave de 15 minutos hacia el trabajo o de regreso a casa no solo añade actividad física, sino que también sirve como transición mental entre las obligaciones laborales y el espacio personal.
Ideas para un día más activo
- Al despertar, tómate 5 minutos para estirar suavemente brazos y piernas desde la comodidad de tu cama.
- Si trabajas sentado, usa una alarma para levantarte cada 45 minutos. Caminar por la oficina o el departamento es suficiente.
- Prefiere caminar para realizar compras pequeñas en los almacenes o ferias libres de tu barrio en lugar de usar el auto.
- Acompaña tus llamadas telefónicas (si el contexto lo permite) caminando suavemente por la habitación.
- Mantén una botella de agua fresca en tu escritorio; la hidratación es clave para el bienestar general y te obligará a moverte para rellenarla.